Working with AI : 3. De las emociones a las instrucciones claras
El día en que las emociones se adelantaron
Aunque tenga unos principios para trabajar con la IA, la práctica es otra cosa.
Cuando, pese a trabajar mientras aprendía a escribir prompts, el resultado no alcanzaba la calidad que quería.
Cuando una sesión se prolongaba durante días y días sin ningún avance real.
Cuando empezaba llena de entusiasmo pensando: «¡Hoy se lo mostraré a los usuarios!», pero acababa tardando más de una semana, más de un mes...
«Ah... ¿Será que la IA todavía no puede hacer algo así?»
Parecía que todo era culpa de la IA, pero al final se debía a mis propias carencias.
Creo que voy a revelar un poquito esa parte de mí que quedó al descubierto. ;)

En septiembre del 26 estaba a punto de cumplir 5 meses trabajando con la IA.
Pero hace poco me di cuenta del tono que usaba con ella y me sorprendí bastante.
«¿Sí?» «Eso no es.» «No, no, que no.» «Hazlo otra vez.»

Todo esto eran cosas que le decía a la IA varias veces al día.
Aunque expresar mis emociones no hacía que la IA trabajara mejor,
mi cuerpo y mi mente reaccionaban con irritación antes que yo.
Lo que realmente necesitaba era evaluar con claridad el proceso y el resultado, y dar instrucciones precisas.
Así que decidí separar ambas cosas. Cuidaría yo misma mis emociones y mantendría claro el trabajo.
Cada vez que las cosas no salían como quería, practicaba dar instrucciones de trabajo claras en vez de hablar como solía hacerlo.
- ¿¿¿¿¿¿¿Sí??????? → Vuelve a comprobar el resultado actual. Hay una diferencia evidente respecto a los requisitos.
- Eso no es. → Revisa el historial de trabajo para comprobar qué cambios hiciste realmente.
- No, no, no, que no. → Las instrucciones anteriores se están omitiendo repetidamente. Señala qué condición falta.
- Hazlo otra vez..... → El mismo problema ha vuelto a aparecer. Comprueba por qué la corrección anterior no evitó que se repitiera.
Este es el resumen que preparé después de preguntarle a Codex cómo podía cambiar el tono de mis prompts para que fueran instrucciones de trabajo en vez de reproches.

Dejé abierto un bloc de notas en un rincón de la pantalla y, cada vez que surgía una situación así, copiaba y pegaba las frases. ¡Instrucciones en vez de reproches!
Cuando empecé a expresarme de otra manera, los resultados fueron más precisos. Al dejar de lado las emociones, yo misma gané claridad sobre el trabajo.
Reajustar el trabajo y la vida para que encajen conmigo
También reajusté mi forma de trabajar y vivir para que encajara conmigo.
Tengo un temperamento con una fuerte búsqueda de estímulos, así que soy de esas personas que se sienten más cansadas cuando no hay nada nuevo en su vida,
¡algo que había olvidado por un tiempo mientras me hacía amiga de la IA!
Empecé a regalarle a mi cerebro un momento de descanso sin pensar en nada mientras almorzaba, a tener cerca los libros que me gustan y también a volver del trabajo en bicicleta.
Solo con contemplar las luces nocturnas de camino a casa me emocionaba, y cuando pedaleaba a toda velocidad sentía cómo el estrés abandonaba mi cuerpo suavemente.
Al cuidarme bien, también fue desapareciendo la irritación que sentía en el trabajo. ;)

En una conferencia dijeron que, al hacernos adultos, dejamos de ver cómo crecemos.
Podemos ver cómo crecen los niños porque aumentan de estatura,
pero, cuando nos hacemos adultos, nadie se preocupa por preguntarnos: «¿Estás creciendo bien?».
Quien mejor puede ayudarme a crecer soy yo misma.
¡Hoy también voy a cuidarme para seguir creciendo!
/ por Grace